Focus Exablate

El Focus ExAblate es un tratamiento no quirúrgico para miomas (fibromas) uterinos. Consiste en un instrumento que está conformado por la combinación de dos tecnologías
El Focus ExAblate es un tratamiento no quirúrgico para miomas (fibromas) uterinos. Consiste en un instrumento que está conformado por la combinación de dos tecnologías: ultrasonido y resonancia magnética, los cuales producen ondas sónicas de alta frecuencia que generan calor en el sitio focalmente elegido en  “tiempo real”. A través del calentamiento en la zona de la lesión, se genera una necrosis o muerte celular del mioma tratado, a este hecho se le denomina ablación térmica. El resultado final es una disminución considerable en el tamaño y consistencia del mioma, además de pérdida de su actividad biológica.
 
Este procedimiento no invasivo permite a la paciente regresar a sus actividades normales en un lapso de 24 a 36 horas, por lo que la recuperación es rápida. No existe radiación ionizante y muy pocos o prácticamente nulos efectos colaterales.
 
Se trata del primer sistema terapéutico que cuenta con la aprobación de la Food and Drug Administration (FDA) para el tratamiento de los miomas uterinos. La experiencia en su uso es de cinco años en Estados Unidos y en México apenas de un año. El único equipo existente en el país se encuentra en el servicio médico privado (Médica Sur).
 
Con el Focus ExAblate el radiólogo cuenta con un mapa que muestra en tiempo real la temperatura de la piel con colores sobrepuestos a la imagen obtenida con el resonador, lo cual ayuda a ajustar los parámetros de tratamiento y lograr una mayor efectividad de la ablación térmica.
 
Este “aparato de gabinete”, llamado así porque está montado en un lugar específico, por lo tanto no es ambulatorio, cuenta con un ultrasonido de alta frecuencia ubicado en la camilla donde se acuesta a la paciente y en el arco, se encuentra la parte encargada de la resonancia magnética, la cual ubica específicamente dónde se encuentra el mioma para destruirlo con ondas de calor que superan los 65 grados centígrados.
 
Las ondas de energía que genera el ultrasonido atraviesan la piel, el músculo, la grasa y los tejidos blandos. Las imágenes de alta precisión anatómica en tres orientaciones, muestran el tumor y los órganos adyacentes, logrando posicionar correctamente al paciente y planear el tratamiento.  
 
La paciente que se someterá al tratamiento se hospitaliza cuando mucho durante cinco horas, transcurso en el que se le aplica suero con un medio de contraste para realizar la resonancia magnética y ubicar la posición de los miomas. Al mismo tiempo, a la paciente se le mantiene adormilada, porque el procedimiento es largo y de ésta forma estará más relajada, además de que le ayudará para evitar molestias, pues al término las pacientes presentan pequeños cólicos.
 
La miomatosis uterina es una enfermedad degenerativa predominante en la mujer, misma que se va a presentar conforme avance la edad. Este padecimiento consiste en la presencia de uno o varios tumores benignos formados por fibras musculares del útero y se considera la tumoración más frecuente del aparato genital femenino. También se le llega a nombrar como leiomiomas o fibromas uterinos.
 
La palabra mioma deriva de: mío (músculo) y oma (bola o tumor). Se ha encontrado que hasta el 50% de las mujeres en edad reproductiva (15-45 años) presentan miomatosis uterina; sin embargo, solo del 20 al 25% presentan sintomatología.
 
El origen de los miomas se debe a una excesiva estimulación de los estrógenos (hormonas que se producen en los ovarios), que actúan sobre una o varias células de las fibras musculares del útero susceptibles a responder en forma exagerada, dando lugar a la proliferación desmedida y a la formación de tumores.
 
Los miomas uterinos son tumores estrógeno-dependiente, ya que crece durante la edad reproductiva y en ocasiones revierte o disminuye en la menopausia cuando ya no hay el estímulo estrogénico. Asimismo, se les considera benignos porque a diferencia del cáncer, su crecimiento está limitado a un solo órgano, que en este caso es el útero y, no tiene la capacidad de liberar células que, al ser transportadas por la corriente
sanguínea o linfática, darían lugar al desarrollo de tumores en otros órganos distantes, mejor conocidos como metástasis.
 
Existen varias teorías por las que se forman los miomas, una de ellas es por la edad, en donde el útero sufre una degeneración. Es más frecuente durante la cuarta y quinta década de la vida, ya que es, en esta etapa en la que hay mayor tiempo de exposición a un estímulo estrogénico.
 
La segunda explicación, es el número de hijos, pues mientras más embarazos a término, habrá una menor frecuencia de miomatosis. Esto se debe al efecto protector de la hormona progesterona, que se mantiene elevada durante el tiempo de gestación. De ahí que sea frecuente observar miomatosis en mujeres con esterilidad, que han retrasado la edad de su primer embarazo, o en las que no han tenido hijos.
 
El tercer factor que estimula la generación de miomas es la obesidad. Por cada diez kilos de exceso de peso, aumenta el riesgo de padecer miomatosis en un 21%, ya que el tejido adiposo produce una hormona semejante a los estrógenos que se llama “estroma”, el cual puede estimular el desarrollo de los miomas.
 
Otro de los factores es el uso de anticonceptivos, en especial los basados únicamente en derivados de la progesterona y el tabaquismo, debido a los efectos antiestrogénico causado por las substancias existentes en el tabaco.
 
Los miomas por lo general se localizan en el espesor de la pared uterina (intramurales); sin embargo, pueden crecer hacia el exterior del órgano (subserosos) o hacia el interior de la cavidad uterina (submucosos).
 
También se desarrollan en zonas poco comunes como en el cuello de la matriz (cervicales), intraligamentarios (dentro de los ligamentos que sostienen al útero), o incluso miomas parásitos, que son aquellos que al ir creciendo van tomando el aporte sanguíneo de estructuras vecinas, pudiendo incluso llegar a quedar completamente separados del útero.
 
Los miomas se detectan por las molestias abdominales que ocasionan,  generan sangrados menstruales abundantes, dolor pélvico y sensación de pesadez. La exploración bimanual clínica es el segundo paso para un diagnóstico adecuado, ya que se puede detectar un crecimiento uterino exagerado o la delimitación del tumor. Se colocan dos dedos de la mano derecha por el tracto vaginal y la mano izquierda encima del pubis, para determinar si la vagina se encuentra crecida o no.
 
Es importante que la paciente haya vaciado la vejiga antes de la exploración, y que se encuentre en una posición cómoda, con los músculos abdominales completamente relajados para permitir un examen adecuado.
 
Cuando exista la sospecha de miomas, se recomienda la realización de un ultrasonido pélvico, lo que permitirá determinar las dimensiones del útero, así como el número, localización, tamaño y relación del o los miomas. Otros estudios de gabinete a los que se puede recurrir son: histerosalpingografía, tomografía axial computarizada, y diagnóstico diferencial con algún otro tipo de tumor benigno o maligno de la cavidad abdominal.
 
El tratamiento dependerá de la situación de la sintomatología de cada paciente, así como del tamaño y localización de los mimas que presente. En el caso del Focus ExAblate, las ventajas es que la paciente no requiere de una cirugía, se logra preservar el útero, además de que no requiere de hospitalización.
 
Este tratamiento mejora la calidad de vida de las pacientes, disminuye el sangrado menstrual, desaparecen las molestias abdominales o de tipo gastrointestinal, y también los dolores pélvicos o cólicos que cada mes padecían.
 
Sin embargo, también existen desventajas, como el hecho de que no todas las pacientes con miomas son candidatas a recurrir al Focus ExAblate, pues si presenta miomas mayores a 10 centímetros no puede recibir el tratamiento, ni aquellas que tengan más de cuatro miomas, pues solo se tratan máximo tres. Asimismo, el costo por sesión es muy elevado, pues oscila entre los 75 mil y los 80 mil pesos, por lo que si una paciente requiere más de una sesión, el costo del tratamiento se elevará aún más.
 
La candidata ideal para el Focus ExAblate, es aquella que quiere conservar su matriz, pues desea tener más hijos, o bien aquellas pacientes que le tienen miedo a la cirugía. También aquellas mujeres que tienen riesgos por enfermedades cardiovasculares, diabetes mal controlada, con insuficiencia renal o por edad avanzada.
 
Además, este tratamiento solo está indicado para los miomas submucosos e intramurales, no se pueden tratar miomas subserosos. Otra indicación para la paciente, es que debe estar en su peso, y sin problemas de obesidad, porque la grasa no permite el paso de las ondas ultrasónicas.
 
Después del tratamiento existe el riesgo de que aparezcan nuevamente miomas, pero solo en las mujeres menores de 30 años, no así en las mayores a los 45 años, donde es muy raro que suceda. Entre más joven aparezca la miomatosis, más frecuente será la reaparición.
 
El Focus ExAblate es uno de los tratamientos más modernos, pero también se cuenta con otras opciones como la miomectomía por vía laparoscópica, que consiste en la resección de los miomas únicamente. También existe la histerectomía, que es la extirpación total del útero, por incisión abdominal o por cirugía laparoscópica.
 
Y, finalmente el tratamiento hormonal, que incluso el uso de hormonas inhibidoras de la producción de estrógenos en forma paliativa, es decir, mientras se decide el camino a seguir, o ante la existencia de alguna contraindicación para realizar los procedimientos anteriores.
 
HAY MUCHAS FORMAS DE TRATAR ACTUALMENTE LOS MIOMAS
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